Punto de vista de Mariana
—¡Muévanse!
La voz de Dimitri se abrió paso entre el ruido. La alarma sonaba fuerte, aguda e implacable, un aullido penetrante que parecía provenir de todas direcciones a la vez. Luces rojas parpadeaban en las paredes con ritmos rítmicos, pintando el pasillo con oleadas alternas de oscuridad y luz. Botas golpeaban desde todas direcciones, el sonido resonaba en el concreto, haciendo imposible saber de dónde venían los guardias.
—Se acercan —dije con voz tensa—.
—Lo sé.