Punto de vista de Mariana
—Ya lo era —dije.
—No así —dijo Kozlov con voz tranquila y paciente, como si le explicara algo a un niño—. Antes, eras una distracción. Una molestia. Algo que podía manejar a su conveniencia. Pero me capturaste. Comprometiste su operación. Lo viste, lo oíste, te llevaste a uno de sus activos clave. No puede permitirlo. Pondrá todos sus recursos a su disposición para encontrarte.
—Bien —dijo Dimitri—. Nos ahorra tiempo.
Kozlov volvió a reír—. Tienes mucha confianza.
—Es