El templo en Atenas vibraba con una energía latente, como si esperara a que sus visitantes dieran el siguiente paso. Ethan se encontraba en el centro, todavía sosteniendo el Orbe, que parecía reaccionar con las inscripciones brillantes en las paredes y el suelo.
Afrodita, Hércules y Poseidón permanecían cerca, aunque la tensión era evidente. Cada uno seguía procesando las visiones perturbadoras que habían presenciado momentos antes.
—Es como si el templo nos desnudara por dentro —murmuró Afrodi