El grupo avanzaba lentamente por un terreno que parecía estar vivo, cada paso resonando como un eco en un vasto vacío. Las ruinas a su alrededor estaban marcadas con inscripciones que brillaban intermitentemente, proyectando sombras danzantes en las paredes de piedra. Había algo en el aire, un pulso que parecía emanar desde el mismo corazón del lugar.
Ethan y Afrodita lideraban el camino, con el Orbe pulsando débilmente en el pecho de Ethan. La energía del artefacto se había estabilizado, pero