Las primeras luces del amanecer se derramaban sobre Machu Picchu, acariciando los antiguos muros de piedra con un brillo dorado que parecía insuflarles vida. Sin embargo, algo sombrío perturbaba la quietud de aquel lugar sagrado. Las sombras se alargaban de forma antinatural, y el aire mismo parecía cargado de una vibración oscura, como si el tiempo se estuviera desmoronando a su alrededor.
Afrodita y Ethan lideraban el avance del grupo, sus pasos resonando en el silencio tenso de las ruinas. E