Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer en The Cliffs no trajo la luz dorada de las promesas, sino un gris plomizo que se filtraba por las rendijas de las pesadas cortinas de terciopelo.
El sobre azul de la citación internacional seguía sobre la mesilla de noche, un objeto pequeño, inofensivo en apariencia, pero que irradiaba una toxicidad que parecía marchitar las flores frescas del jarrón cercano.
Aria se despertó con una presión en el pecho, esa clase de







