Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en el piso 50 de la Torre Vanderbilt se sentía denso, casi sólido, como si los secretos de todas las generaciones anteriores se hubieran condensado en ese espacio de cristal y acero.
Aria se detuvo frente al inmenso ventanal, observando Manhattan.
Desde allí arriba, la ciudad parecía un organismo vivo, una red de luces y sombras que palpitaba bajo un ritmo que ella aún no terminaba de descifrar.
Se ajustó el puño de







