Mundo ficciónIniciar sesiónLa bruma del río Hudson se arrastraba sobre los muelles de Weehawken como un sudario gris, y el frío calaba hasta los huesos, pero Aria no temblaba.
En su mano derecha apretaba el sello Beaumont, la pesada sortija de oro y amatista que representaba siglos de linaje, poder y, ahora, el precio de una vida que apenas empezaba a despreciar.
— No vas a ir sola, es una ejecución, Aria, no una negociación — la voz de Killian era un rugido conteni







