Mundo ficciónIniciar sesiónEl frío de la madrugada en los muelles de Weehawken no se comparaba con la frialdad que recorría la espina dorsal de Aria mientras observaba la camilla de Julian desaparecer tras las puertas de la ambulancia.
El sonido de las sirenas se mezclaba con el eco de los gritos de Bianca, que era arrastrada hacia un furgón policial, pero para Aria, el mundo se había reducido a las manchas de sangre en sus propias manos.
Aria permaneció inmóvil e







