Mundo ficciónIniciar sesiónEl beso de Killian no era una caricia, sabía a desesperación, a verdades a medias y a esa oscuridad que Aria siempre había intentado iluminar.
Pero mientras sus manos se perdían bajo la chaqueta de Killian, buscando un anclaje en medio de la tormenta, sus dedos tropezaron con algo metálico, frío y afilado.
Aria se apartó bruscamente, con la respiración entrecortada.
Su mano salió del bolsillo de Killian apreta







