Mundo ficciónIniciar sesiónEl estruendo de las hélices del helicóptero de seguridad privada de los Sterling era un rugido ensordecedor que hacía vibrar hasta el último átomo de la lancha rápida.
La luz blanca del foco principal los desnudaba en medio de la negrura del Atlántico, los convertía en blancos perfectos.
Aria, con el rostro empapado por el rocío marino y las cenizas de Montauk, protegía el cuerpo de Killian con el suyo propio,







