Mundo ficciónIniciar sesiónEl rugido del incendio era un monstruo hambriento que devoraba la estructura de madera, lanzando chispas al cielo nocturno como estrellas moribundas.
Aria seguía de rodillas, con las manos enterradas en la arena fría y húmeda, sintiendo que el calor le abrasaba la piel mientras el vacío le desgarraba el alma.
El nombre de Killian se había quedado atrapado en su garganta, convertido en un sollozo seco que le impedía respirar.
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