Mundo ficciónIniciar sesiónLa ferocidad que encontró en los ojos de Aria no era la de una víctima, sino la de una Sterling que había aceptado su naturaleza.
Sin soltar el mecanismo del collar, Aria acumuló saliva y, con un gesto cargado de desprecio absoluto, le escupió a los pies de sus zapatos de diseñador.
— Killian no que me usa, Bianca, es el hombre que me quitó las vendas de los ojos para que pudiera ver a víboras como tú — sentenció Aria — Prefiero morir en el barro con él que reinar en un trono de







