Mundo ficciónIniciar sesiónEl frío de la madrugada calaba hasta los huesos, pero Aria no temblaba. Observó las luces de las linternas barriendo el bosque como dedos de un espectro que buscaba su presa.
Sabía que, si se quedaban allí, los atraparían antes de que el sol asomara sobre el Atlántico.
— Por aquí — susurró Aria, tirando de la manga de la chaqueta de Julian.
— Aria, el bosque está lleno de ellos, es un suicidi







