Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido del clic al cerrarse la puerta resonó en los oídos de Aria como el cerrojo de una celda.
El lujo del ala privada de los Valmont era asfixiante, alfombras persas que amortiguaban los pasos y un aroma a roble y a soberbia.
Alistair se despojó de su chaqueta de esmoquin, arrojándola sobre una silla con una confianza que le revolvió el estómago.
— Te he estado buscando en cada rostro de esta fiesta, preciosa — di







