Mundo ficciónIniciar sesiónTras la declaración de Aria, el juez Miller había ordenado un receso forzoso de dos horas bajo custodia federal, mientras el jurado permanecía confinado en una sala blindada, ajeno al caos que se desataba en los pasillos.
El Palacio de Justicia se había transformado en un hormiguero de pánico contenido.
Fuera, la lluvia de Nueva York golpeaba los ventanales con una violencia rítmica, como si el cielo intentara lavar la corrupción







