Capítulo 16
Los soldados de Gabriel detuvieron a Diego ante la residencia del general.

Gabriel seguía llevando su armadura plateada; era evidente que acababa de regresar del campamento. Desde los escalones observó con frialdad al príncipe, que tenía un aspecto deplorable, pero llegaba dispuesto a imponerse.

—Su Alteza, lamento no haber salido a recibirlo. ¿Qué asunto lo trae con tanta prisa, estando todavía tan débil?

Diego lo miró como si quisiera atravesarlo.

—¿Dónde está Gloria? ¡Entrégamela!

Gabriel arq
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