Diego sintió una mezcla de rabia y preocupación. Hizo avanzar su caballo hacia Gabriel, decidido a exigirle que enviara a Gloria a un lugar seguro.
Pero, justo cuando llegó a su lado, todo cambió.
Desde un ángulo inesperado, en medio del caos de un flanco, salió una flecha silenciosa dirigida a la espalda de Gabriel, a la altura del corazón. Él estaba ocupado en combatir a varios jinetes frente a él y no la vio.
—¡Gabriel!
Desde la retaguardia, Gloria vio el peligro y gritó. Intentó abrirse paso