La noche cayó como una losa de obsidiana sobre el Valle del Eco. A pesar de la calma superficial, cada roca y cada hoja parecía contener un susurro. Serena lo sentía en la piel: el mundo estaba conteniendo el aliento. Desde su transformación, su percepción se había expandido. No solo veía a través de las sombras, sino que escuchaba los pensamientos incompletos, los secretos que palpitaban en el corazón de quienes la rodeaban.
Desde lo alto de la torre de vigilancia, observaba las fogatas que ard