El silencio después del placer fue más pesado que nunca.
Bryan había vuelto completamente a su forma humana, pero aún tenía rastros de sangre seca en el pecho y la barbilla. Natalia se había vestido con los restos de su ropa, temblando. No solo de frío. Eldrin estaba sentado a unos metros, observándolos como quien mira una obra de teatro.
Natalia se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y se puso de pie. Su cuerpo aún sentía el eco de las embestidas salvajes contra el árbol. Pero esta vez