El fuego era pequeño, casi tímido, como si temiera llamar la atención del bosque. Habían encontrado una cavidad entre rocas cubiertas de musgo, un refugio precario que apenas los protegía del frío que se filtraba desde el suelo. Eldrin dormía profundamente envuelto en la capa de Natalia, respirando con esa calma antinatural que ya no sorprendía a nadie.
Natalia no podía dormir.
Observaba a Bryan, sentado al otro lado de las llamas, con la espalda recta y la mirada perdida en la penumbra. Había