El amanecer llegó frío y gris, filtrándose entre las copas de los árboles como una advertencia. Natalia despertó con el cuerpo dolorido. Entre sus piernas aún sentía el eco de las embestidas brutales de la noche anterior. No era solo dolor físico… era el vacío que había quedado después.
Bryan ya estaba despierto, de pie, guardando las pocas cosas que les quedaban. No la miró. Ni una sola vez.
Natalia se incorporó lentamente, cubriéndose con lo que quedaba de su camisa rota. Eldrin seguía dormid