El santuario no volvió a sentirse como un refugio después del ritual.
El silencio que antes imponía respeto ahora pesaba como una advertencia constante, como si el propio lugar hubiera aceptado su presencia solo por el equilibrio que acababan de forzar, no por voluntad propia. El aire seguía inmóvil, pero algo había cambiado, algo sutil y profundo que Bryan no podía ignorar. Ya no sentía conexión con el lugar, no como antes. Ahora era observado. Medido. Como si incluso el santuario dudara de lo