KAELAN
El claro del bosque estaba lleno de murmullos y miradas serias. Cada alfa había llegado acompañado de sus betas y gammas, formando un círculo alrededor de la gran mesa hecha de troncos. El aire olía a humo de antorchas, cuero y tensión.
Me levanté primero. Mi voz debía ser clara, sin fisuras.
—Alfas, gracias por venir. Nos reunimos porque el peligro ya no es un rumor: los renegados se están reagrupando, y lo que se avecina no es otra cosa que guerra.
Andrew y Davis empezaron a repartir l