LAURENTH
El día había llegado.
El murmullo de la manada se escuchaba incluso desde mi habitación. Afuera todo estaba preparado: las luces, las flores, la música solemne que más tarde anunciaría la coronación y la unión con Kael. Pero dentro de mí solo había un torbellino de nervios, miedo y esperanza.
Kael acababa de irse después de besarme hasta dejarme sin aliento, con la promesa de encontrarnos frente a todos para sellar nuestro destino. Me dejó con el corazón latiendo como un tambor. Había