Mundo ficciónIniciar sesiónALFA RHYDAN
No podía respirar.
El silencio de la cabaña era una tortura, cada respiración mía sonaba como un rugido contenido.Kyros estaba ahí, dentro de mí, inquieto, caminando en círculos, gruñendo.«No puedes rendirte, Rhyd. Ella es nuestra. Nuestra hembra. Nuestro todo, por qué quieres volver a la manada y entregarla tan fácilmente a ese macho.»
Negu&







