KAELAN
La noche aún vibraba en el aire: risas, vino, el aullido compartido de la manada que aún retumbaba en mi pecho. Había algo en el olor a humo de las antorchas, en la música baja y en la multitud celebrando, que me hacía sentir invencible. Tenía a mi familia a mi lado, mi luna, mi hija, mi hijo y por un momento pensé que ningún fantasma podría tocarnos.
Entonces Rhyd me miró.
No fue una mirada cualquiera; fue la mirada que usamos los que hemos compartido sangre y campo de batalla. Algo pas