LAURENTH
El salón estaba iluminado por cientos de luces, el aire impregnado de flores y música. La celebración seguía en lo más alto: alfas y lunas bailaban, los guerreros brindaban, los ancianos charlaban entre sí. Todo parecía perfecto… hasta que Kael me llevó a un rincón, con el rostro tenso, y me reveló lo impensado: dentro de mí había vida.
La noticia me sacudió hasta el alma. Lo confirmamos en el hospital, y aún con las lágrimas frescas en mis mejillas, regresamos a la fiesta. Sabíamos qu