Laurenth
Mi cerebro tardó unos segundos en aceptar la realidad.
No era una pesadilla.
Estaba abrazada a un pecho desnudo y un aroma que me embriagaba.
Su brazo me envolvía con la naturalidad de alguien que llevaba años durmiendo conmigo. Mis piernas estaban enredadas con las suyas como si fuéramos un matrimonio de toda la vida. Y lo peor de todo… es que se sentía bien. Cálido. Seguro. Malditamente perfecto.
NO.
NO. NO. NO.
¡NO!
Mi corazón empezó a golpear tan fuerte que creí que se me iba a sal