Muy temprano esa mañana en el Hospital Valeria se detuvo frente al espejo del baño de médicos, abrochándose la bata blanca. Su reflejo mostraba una mujer que había dormido menos de cuatro horas, pero no perdía el filo en la mirada.
No podía confiar en nadie.
No aún.
La nota anónima que recibió anoche seguía doblada dentro del bolsillo interior de su bolso. La letra temblorosa escrita con marcador negro aún le erizaba la piel. No sabía si venía del Dr. Navarro, de la Dra Rubio… o si era una adve