Madrid, Hospital San Gabriel – 07:12 a.m.
El día apenas amanecía, pero el hospital hervía de murmullos.
Valeria, con su taza de café en mano y el cabello desordenado por una noche sin dormir, hojeaba un expediente mientras caminaba directo hacia la sala de pediatría.
Había una nota fuera de lugar en los registros de Clara. Algo que no cuadraba.
Un medicamento que ella no había prescrito. Una dosis que no había autorizado.
—¿Quién firmó esto? —preguntó, deteniéndose en seco ante el monitor de co