El sábado llegó su cumpleaños.
Decoró su pequeño apartamento con luces cálidas y velas aromáticas de vainilla y canela. Había pastel de fresa, refrescos de lima y vodka disimulado en jugo de arándanos.
Se vistió con una lencería roja, fina, con transparencias que delineaban sus curvas pequeñas y firmes. Su cabello negro estaba suelto, sedoso, brillando bajo las luces del techo.
Cuando los gemelos llegaron, Ivanna los recibió con una sonrisa luminosa y falsa.
—¡Ya estan aqui...!
—¡Si, nos detuvi