Mundo ficciónIniciar sesiónLa Ciudad Esmeralda bajo la niebla
Máximo atravesó las puertas automáticas de la clínica en sintiendo que el aire de Seattle, cargado de una humedad gélida, no era suficiente para disipar la presión asfixiante en su pecho. Se detuvo en la acera, ignorando a su chofer que se apresuraba a abrirle la puerta del Bentley negro. Necesitaba pensar. El hospital ya no era un lugar de recuperación, sino una jaula de cristal donde su sola presencia alimentaba el trauma de Amanda, convirtiéndolo a é






