CAPÍTULO 9
Catarina abrió los ojos antes de que sonara la alarma.
Saltó de la cama, ignorando el dolor sordo que aún sentía en el pecho cada vez que recordaba su despido, y se plantó frente a su armario.
Revolvió las perchas con frenesí hasta que encontró lo que buscaba: una falda lápiz de color azul marino que había comprado para una entrevista hacía tres años y una blusa de seda color crema que le había costado una fortuna, pero que jamás había estrenado por miedo a mancharla de tinta. Se mi