CAPÍTULO 10
Catarina llevaba más de una hora sentada en la silla de mimbre de su terraza, con las piernas subidas al asiento y una manta ligera sobre los hombros. En su regazo descansaba un envase que humeaba ligeramente: una sopa instantánea de fideos con sabor a pollo picante, preparada con la sofisticación culinaria de tres minutos en el microondas. No era una cena de gala, pero después de su primer día sobreviviendo a la tiranía organizada del despacho de Sebastián de la Torre aquellos fide