CAPÍTULO 72
— ¡Ay, Catarina! ¡Pagaría millones por tener una fotografía de la cara de mi hermano en este momento! —exclamó la recién casada, golpeando el volante con alegría— Te juro que por un segundo pensé que iba a saltar sobre el capó del coche para sacarte de aquí.
Catarina no pudo evitar reírse también.
— Se lo merecía —admitió Catarina, ajustándose el cinturón de seguridad— Llevaba toda la tarde dándome sermones sobre los peligros de la vida moderna y asumiendo que iba a salir con un d