CAPÍTULO 71
Catarina colgó la llamada con su madre y dejó el teléfono sobre la impecable superficie de su escritorio.
«Primero te alejas de tu amiga de toda la vida...»
Catarina soltó un suspiro largo y pesado, frotándose las sienes con las yemas de los dedos. Si era honesta consigo misma, sabía que había algo de verdad en ese reproche materno, algo que tenía que arreglar irremediablemente. Debía hablar con su amiga Clara.
No se arrepentía de haber establecido sus límites y de haber dicho que