CAPÍTULO 68
Catarina miraba por la ventanilla, sosteniendo un vaso térmico con café. La noche anterior, tras leer la catarata de mensajes obsesivos de Daniel, había logrado conciliar el sueño apoyada en la certeza de que ya no estaba sola en sus batallas. Había despertado sintiéndose renovada y lista para afrontar el día. Su tranquilidad se vio amenazada en el instante en que el coche giró en la esquina de la avenida principal para enfilar hacia la rampa del estacionamiento subterráneo del edif