El día anterior no podía hacer más, estaba agotada. Adolorida aún, tuve que mentir para que Gaviota y Buzo no se preocuparan por las marcas en mi cara. Llegué directo a mi cuarto y me fui a dormir, me tendí en la cama. No pensaría en aquellos asuntos ese día, al día siguiente resolvería y trataría de ordenar mis pensamientos, dije y así hice.
Me desperté temprano y después de trotar por los alrededores de la casa fui a tomar el desayuno, estaban todos en la mesa y me sentí abrumada, no recordaba