Nos sentamos alrededor de la mesa y sirvieron comidas muy elaboradas, platos tras platos, cubiertos finos y demás, Gaviota insistió en quedarse afuera, vigilar y hacer las tareas de los hombres de seguridad, Buzo, fiel como siempre, se quedó conmigo y estaba a la mesa, sorprendido por todos los platos que servían, noté que él y Ramsés al ser contemporáneos, se llevaban bien, conversaban bastante y bromeaban, quizás juzgué mal a la chica de entrada.
—¡Conociste a Eitor Jelena! —preguntó el tío Ro