Me desperté completamente aturdida, con los ojos hinchados de tanto llorar. No podía dejar de pensar en la revelación que había cambiado mi vida para siempre. ¿Cómo podía asimilar que soy producto de una violación? El hombre que me crió, a quien siempre consideré mi padre, no era realmente mi padre. En cambio, mi verdadero progenitor era un asesino. Sentía que mi identidad se desmoronaba.
Las lágrimas seguían cayendo mientras trataba de juntar los fragmentos de mi vida destrozada. El sonido d