Estaba a punto de anochecer cuando me di cuenta de que alguien había entrado en la habitación. Al levantar la vista, vi que se trataba de Maxon Chrysler, la última persona que deseaba ver. Cuando desperté, él estaba besándome. Sin pensarlo, le pegué una bofetada.
—¿Cómo te atreves a venir aquí, Maxon? —le espeté, furiosa.
—Luz, mi amor... —intentó decir, pero lo interrumpí.
—¿Te das cuenta de que puedo ser tu hermana? ¡Y eso no te importó para llevarme a la cama! —grité, sintiendo una mez