La insistencia de Damon.
Estaba tranquila en la casa con mis niñas. Ya era demasiado tarde, pero ellas habían insistido en que les leyera cuentos. Mientras les narraba una de sus historias favoritas, noté que se escuchaban sonidos de música muy fuerte, como mariachis. Me dirigí a la ventana y, para mi sorpresa, vi que afuera del edificio alguien estaba cantando una de mis canciones favoritas. Eran los mariachis, y junto a ellos estaba Damon.
Era evidente que ese miserable no había olvidado mi cumpleaños. Sin embargo,