Con un sombrero de ala ancha de lado, gafas oscuras y un abrigo que ocultaba su figura, Kelly entraba en una habitación oculta del pequeño bar, en dónde la esperaban dos hombres, el hombre tatuado con quién Daniel había hablado la noche anterior y uno más joven, que parecía algo temeroso y discreto.
— Llegas tarde… — Se quejó el hombre de los tatuajes, cruzándose de brazos.
— Nunca llego tarde cuando se trata de nuestros negocios… — Respondió Kelly, soltando su bolso sobre la mesa. — Sobre to