Daniel estaba en su oficina, revisando sus correos electrónicos cuando su asistente, Kelly, entró con paso apresurado.
— Daniel, acaba de llegar esto para ti, pero… No tiene remitente. — Explicó Kelly, algo ansiosa.
Daniel levantó la vista, tomó el sobre, lo abrió, y encontró una hoja con una frase impresa:
“Te estamos vigilando.”
— ¿Quién dejó esto? — Preguntó él, frunciendo el ceño.
— No lo sé, lo encontré entre tu correspondencia del día… Deben ser ellos, deben estar molestos porque det