- ¿Viviana?
Repitió Germán.
Si bien ellos sí, se dijeron sus nombres y se vieron perfectamente la cara, nunca intercambiaron sus números de teléfono o sus redes sociales.
Germán la saludó con un beso en la mejilla, olvidándose por un momento del propósito de estar allí a esa hora.
Volver a ver a esa mujer lo corrió de su eje.
Un suave carraspeo de Alejandro hizo que su amigo volviese al tema por el cual estaban allí.
-Perdón, es que… coincidimos con Viviana, el día de tu despedida de solteros.