Luego de revisar los signos vitales del niño, lo pusieron en el pecho de Rebeca, quién se emocionó como nunca antes en su vida lo había hecho.
Tuvo sensaciones encontradas, porque se sintió egoísta al traerlo a un mundo donde tenía que convivir con Alejandro.
¡Cómo si existiera otro! Pensó, y una sensación rara la embargó.
Buscó la mirada de Margarita y sintió sus ojos emocionados y la sensación peculiar que estaba sintiendo, se acrecentó.
-Lo voy a cuidar y si es necesario, voy a dar mi vida p