Al llegar, Lena se encerró en su habitación y se dejó caer en la cama, ahogándose en lágrimas que quemaban más que el recuerdo de lo ocurrido esa tarde. "¿Cómo pudo engañarme así, en público?" No supo cuánto tiempo pasó hasta que el chirrido de la cerradura y la voz de Bruno atravesaron la puerta:
—Lena, ¿estás bien? ¿Por qué estás encerrada?
Ella quiso gritarle, exigirle una explicación, pero solo pudo murmurar con voz apagada.
—Estoy bien, solo estoy cansada.
—Abre, necesito comprobar que tod