Mientras tanto, Gema buscó a su amiga con la mirada por todo el club. Al no verla, una sonrisa divertida se dibujó en sus labios al pensar que probablemente estaría divirtiéndose con el chico con el que la había visto bailar.
Luego de dos copas más, su cuerpo se mecía con una sensualidad inconsciente, abandonada al ritmo y al efecto del alcohol. Fue entonces cuando el guapo moreno con el que había estado coqueteando se acercó de nuevo.
—Quieres ir a un lugar más privado —propuso él, inclinándos