Después el encuentro desfavorable con Lena, Bruno se dirigió a la mansión para hablar con su tía. Al llegar, le informaron que Florencia se encontraba en su despacho. Camino hacia allá, sin tocar la puerta, entró. Ella estaba sentada en el sofá, hojeando un libro, pero al sentir su presencia, lo cerró y lo dejó a un lado. Se levantó, sabiendo que verlo tan temprano en la mansión no traía buenas noticias.
—Bruno, ¿qué pasó? —preguntó, estudiando su expresión.
Él se acercó, le dio un beso en la me